Ama tu cuerpo: la danza de Martha Graham

Ama tu cuerpo: la danza de Martha Graham
"Te paras o caes en la vulnerabilidad de ti mismo a la vida" (1952).
Martha Graham

Ama tu cuerpo: la danza de Martha Graham 

¿Por qué esta bailarina moderna estadounidense describe su trabajo como “amor al cuerpo”? 

Al describir su “forma de hacer las cosas”, la bailarina moderna estadounidense Martha Graham (1894-1991) escribió: “Es una libertad del cuerpo y un amor por el cuerpo”. “Amor” puede no ser la primera palabra que se le viene a la mente, describir el trabajo de una artista cuyas primeras danzas eran tan angulosas y austeras que un crítico profesaba que daría a luz a un cubo. Sin embargo, el amor de Graham por el cuerpo era feroz y acelerado, radical por lo que ama y cómo ama , y por lo que revela el amor—y un cuerpo—el ser/existir.

En las décadas de 1920 y 1930, cuando Graham estaba desarrollando su “forma de hacer las cosas”, ella rechazó la palabra “técnica”. Su enfoque de la danza no tenía nada que ver, insistió, con imponer formas arbitrarias a un cuerpo y exigirles su obediencia. En cambio, la “libertad” y el “amor” a lo que aspiraba implicaba un enfoque diferente: los bailarines deben aprender a prestar atención a su yo corporal; entrenar su yo corporal a moverse en línea con sus propios ritmos elementales, y en tiempo, confiar en su yo corporal como fuente de orientación e inspiración. Esta “forma de hacer las cosas” es el amor. 

Prestar atención. Graham quería descubrir un movimiento fuerte y significativo —“lleno de significado interno, con entusiasmo y oleada”. No quería que su movimiento se “filtrara”(Lloyd 1949) y se desperdicie la motivación de la energía. Así que día tras día en el estudio, Graham instaba a los jóvenes bailarines de su incipiente compañía a que presten atención a los movimientos corporales fundamentales que habitan y realizan en sus vidas cotidianas: caminar y correr, reír y llorar, respirar, caer y levantarse. otra vez. 

Para Graham, prestar atención al movimiento de uno es, como escuchar, “un enfoque completo en un instante dado”. Al igual que escuchar, implica sintonizarnos con las ondas—no de sonido sino de sentimiento—hinchazones sensoriales que surgen y pasan en cada momento, a través de cada superficie y segmento del ser corporal. Los bailarines se esfuerzan por cultivar una conciencia sensorial tan intensa que “anima” su “ser entero” (1941) y pueden movilizar todo ese ser—mente, corazón y cuerpo—en el espacio. Ninguna parte se deja fuera ni se olvida. Esta atención es amor.

Entrenamiento. Para Graham, prestar atención produjo un par de patrones de movimiento (contracción y liberación) los cuales se convirtieron en el núcleo de cada ejercicio, cada gesto y cada coreografía. Descubrió estos patrones al notar cómo los vectores alternos de la respiración, inhalar y exhalar, reorganizan un cuerpo en formas complementarias. 

Graham destiló estos movimientos en imágenes cinéticas: una exhalación se convirtió en la “contracción” y una inhalación se convirtió en la “liberación”. Como “imágenes” de la respiración, un bailarín puede sentir, estudiar y recrear la contracción y la liberación independientemente de la respiración real. Como “cinética”, la contracción y la liberación existen sólo en movimiento, como movimiento. Cuando se repiten, funcionan como una bomba de energía, desarrollando dentro de un bailarín una fuente de motivación de movimiento, un campo de fuerza muscular en la parte inferior del abdomen, que se puede usar para dirigir y entregar su yo corporal completo, sensorialmente animado, en una amplia gama de movimientos deseados con poder y precisión. Al basar su enfoque de la danza en un ritmo elemental sin el cual los humanos no pueden vivir por más de cuatro minutos, Graham buscó descubrir movimientos que “no hagan violencia, anatómica o emocionalmente” (1941). 

En los primeros años de su carrera, como cuentan sus bailarines, a Graham no le importaba cómo se veía un movimiento. Le importaba en qué parte del cuerpo comenzaba, cómo pasaba y adónde iba. Lo que importaba era si un movimiento fortalecía un yo corporal a sí mismo a lo largo de caminos de una potencia de acción abierta a honrar y practicar sus propios ritmos elementales. Esta práctica es amor. 

Moselsio, H. Martha Graham in Lamentation, No. 12. , . [Photograph] Retrieved from the Library of Congress, https://www.loc.gov/item/ihas.200154230/.

Confiando. Para Graham, tanto en la danza como en la vida, los movimientos que hacemos: “la ejecución de un conjunto específico y dedicado de actos, físicos o intelectuales… surgen como una forma de logro, una sensación de ser, una satisfacción del espíritu” (1991). Las acciones humanas no solo dan lugar a una comprensión de quiénes somos y qué podemos hacer, sino que lo hacen organizando nuestro sistema nervioso, influyendo en lo que percibimos y en cómo respondemos. Los movimientos que hacemos no solo destacan las características de nuestro ser, se convierten en nosotros (LaMothe 2015). 

Cuando los movimientos de una persona entrenan y sintonizan su conciencia sensorial con los ritmos de la respiración, como en la forma en que Graham hace las cosas, su experiencia de su propio cuerpo cambia. “Eso” ya no es una cosa u objeto material. Se convierte en alguien que confía en su yo corporal para discernir cómo hacer un movimiento sin violencia. Se convierte en un bailarín cuyo cada movimiento puede expresar el cuidado y la atención que ha practicado para poder realizar ese movimiento. Esta confianza es amor. 

Ejecutando. El amor al cuerpo es la razón por la que Graham bailó; es lo que ella alimentaba en sus bailarines, y también era lo que quería que el público recibiera al ver sus presentaciones de danza. Graham coreografió casi 200 coreografías durante un período de 70 años. Desde las más abstractas hasta las pobladas de personajes con nombre, la intención de Graham fue la misma: “comunicar participación a los nervios, la piel, la estructura del espectador” (Armitage 1978). 

A Graham no le preocupaba si los miembros de la audiencia entendían lo que estaba haciendo; ella quería que lo sintieran. Quería que sus bailes despertaran visceralmente a la gente, que les diera una experiencia de sí mismos conmovidos, y así revivieran en ellos una conciencia sensorial de su propio movimiento, de su propia capacidad de libertad y amor por el cuerpo. 

Incluso cuando Graham bailaba como una asesina en Clytemnestra o en Cave of the Heart (como Medea), o cuando bailaba como una víctima, injustamente acusada, como en Seraphic Dialogue (sobre Juana de Arco) o Rite of Spring, Graham quería que los miembros de su audiencia se identifiquen visceralmente con la fuerza de la creatividad que vibra a través de cada movimiento que ella o sus bailarines estaban haciendo—para sentir ese pulso incluso en los momentos más extremos de la experiencia humana—y así emergen declarando en su propia búsqueda de movimientos que no ejerzan violencia, ni anatómica ni emocionalmente. Esta declaración es amor. 

Bailar, para Graham, es amar el cuerpo, donde lo que significa “amor” y “el cuerpo” se definen por su baile. El amor no es un sentimiento de afecto abstracto o incondicional dirigido a algo; es una forma de ser un yo corporal, abierto y orientado por lo que una conciencia sensorial entrenada y confiable te ayuda a percibir. Es un amor radical que llega a las raíces de la experiencia humana, dispuesto a acoger todas las experiencias corporales (comedias, tragedias y todo lo demás) como ocasiones para bailar. Como le gustaba decir a Graham, “te paras o caes en la vulnerabilidad de ti mismo a la vida” (1952). Esta danza es el amor. 

Referencias

Armitage, Merle, ed. 1978 (1937). Martha Graham: The Early Years. NY: de Capo Press.

Graham, Martha. 1991. Blood Memory. NY: Doubleday.

———-. 1952. “The Medium of Dance.” Lecture. Audiotape, Dance Collection, New York Public Library.

———-. 1941. “A Modern Dancer’s Primer for Action,” in Rogers (1941), pp. 178-187.

LaMothe, Kimerer L. 2015. Why We Dance: A Philosophy of Bodily Becoming. NY: Columbia University Press.

Lloyd, Margaret. 1949. The Borzoi Book of Modern Dance. New York.

Rogers, Frederick R., ed. Dance: A Basic Educational Technique. NY: MacMillan, 1941.

LaMothe, Kimerer L. (2019). Love Your Body: The Dance of Martha Graham. Psychology Today. Traducción Aranda Rodriguez, Esteban (Abril 2021). https://www.psychologytoday.com/us/blog/what-body-knows/201904/love-your-body-the-dance-martha-graham

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